Calendario
Presencia del Espíritu en nosotros.
Juan 14,15-21
Situación y Vida
Necesitamos experimentar la compañía de otros, y la presencia de Jesús.
Escuchamos la Palabra
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.
Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad.
El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.
El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Oración en Familia
Podemos percibirte, amarte, y vivir en el Padre, en Jesús y en ti.
Tú nos guías a la verdad completa.
Tú nos mantienes en la fidelidad a los mandamientos de Jesús.
Tú nos das vida.
■ Gesto o Signo
Ponemos una hoja de plástico transparente o un vidrio, sobre una fotografía de la familia.
Escribimos sobre la hoja transparene o el cristal: Espíritu Santo.
Decimos: Gracias Espíritu Santo por vivir en nosotros, y por permitirnos vivir en ti.
Aunque el mundo no te ve, nosotros percibimos tu protección, tu presencia y tu amor.
▲ Diálogo y Reto
Preguntas para compartir:
Podemos compartir sobre la soledad.
Sentirse sólos es sentir falta de comprensión, de cercanía, de afecto por parte de otros.
La soledad no se mide por la cantidad de personas que nos rodean.
La soledad la indica la cantidad de incomprensión que experimentamos a nuestro alrededor.
Hay una soledad saludable, la de reconocer la presencia de Dios, que nos ama y comprende en nuestra intimidad.
¿Somos conscientes a lo largo del día de la presencia de Dios en nosotros?
¿Sentimos soledad en algún momento?
¿Cómo intentamos alejarnos de la soledad?
Mañana intentaremos encontrar algún momento en el que estar sólos, y reconoceremos la presencia del Espíritu en nosotros.