Hogar de Alabanza

ordinario - Sem 9

Calendario

Jesucristo, sumo y eterno sacerdote.

Mateo 26, 36-42

Situación y Vida

En ocasiones sentimos tristeza y angustia, y algunos tendemos a aislarnos de los demás.
Pero tenemos una familia en la que poder confiar en los momentos malos.
O podemos buscar algún amigo que nos apoye, esté a nuestro lado y ore por nosotros.

Escuchamos la Palabra

Mateo 26, 36-42
Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getsemaní, y le dijo:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo:
«Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos.
Dijo a Pedro:
«¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».

Oración en Familia

Padre, te decimos las mismas palabras de Jesús:
«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».

Te decimos estas palabras por nosotros,
pero también por todos aquellos que están pasando por momentos de tristeza, angustia, o tentación.

Queremos hoy velar con ellos,
buscar tu consuelo, tu cercanía, tus palabras, tu protección, tu voluntad.

Descansamos en tu voluntad,
no cedemos ante la tentación,
no cedemos ni por miedo, ni por angustia, ni por tristeza, ni por soledad.

Nos abandonamos en tu perfecta voluntad.
Con un espíritu pronto, despierto, compasivo, entregado.

Que la fuerza de tu Espiritu venga en ayuda de la debilidad de nuestra carne.

■ Gesto o Signo

Ponemos una semilla en un tiesto o en agua, representando el huerto de Getsemaní.
Nuestra oración es una semilla, que irá desarrollándose hasta crecer y dar fruto.

▲ Diálogo y Reto

Compartimos alguna tristeza que hayamos vivido y oramos unos por otros.
Terminamos diciendo: «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».