Hogar de Alabanza

ordinario - Sem 10

Calendario

Cuerpo y Sangre de Cristo

Juan 6,51-58

Situación y Vida

Hoy celebramos el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Escuchamos la Palabra

Juan (6,51-58):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»

Oración en Familia

Bendito seas Jesús. Tu vida nos da vida.

Tu cuerpo nos sostiene, nos da vida, vida eterna.

Sin ti, nuestra vida languidece, se embota, se apaga.

Tú nos levantas, nos enriqueces, nos liberas, nos amas.

A tu lado la vida rebrota, se fortalece, renace, se hace eterna.

Danos de tu pan. Que tu vida entregada, de como fruto muchas vidas nuevas.

Viviremos en ti, para siempre, resucitaremos el último día.

Te has unido a nosotros en Alianza Eterna, tu amor es para siempre, como la vida que tú nos das.

■ Gesto o Signo

Colocamos un pan y vino sobre la mesa, recordando su Alianza Eterna.

Podemos poner al lado una foto de nuestras primeras comuniones.

▲ Diálogo y Reto

En el texto del evangelio leído, aparere la palabra vida en numerosas ocasiones. El pan de Jesús, es su carne, da vida.

Contemos y observemos todas las ocurrencias de la palabra vida, y compartamos, cómo notamos que su pan nos da vida.

Vida nueva, vida eterna, amor, liberación, presencia de Dios...

Comemos alimentos para mantener la vida.

Nuestro ser también necesita este alimento, el cuerpo de Cristo, para disfrutar de la vida nueva.

Esta comida nos hace permanecer unidos entre nosotros y unidos a Cristo.